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4/3/13

Starbucks Coffee: una imagen vale más que mil palabras, dicen


El primer domingo de marzo, decidimos empezar con un proyecto personal de literatura e ilustración, y como todo buen proyecto de este tipo: estuvo acompañado de una taza de café. Bueno, las tazas no fueron precisamente tazas, sino vasos de cartón, y los cafés no fueron cargados ni expresos, sino más bien un frapuccino caramelo y un latte vainilla, éste último sí caliente. Y desde la vitrina hizo señas un muffin de arándanos grandecito, que también se nos unió.


Ahora bien, vamos despacio. El lugar al que fuimos es el Starbucks esquinero de Santa Fe y Callao. La verdad lindo a lo lejos, pero al acercarnos me percaté del estilucho de las paredes de la entrada, que en realidad no van con lo que intenta proyectar esta cadena de café. Paredes y pilares pelados, solo cemento con imperfecciones, a los que alguien añadió grafitis que de veras no parecen ser adrede y por tanto no van con los precios que al interior te encuentras. Aunque tampoco es uno de los cafés más caros, creo que está sobrevalorado. Y bueno, eso hace el asunto de la marca hoy en día, qué va a hacer...

A esa hora, 6 y algo de la tarde, el lugar estaba repleto. Con la esperanza de tener un sitio donde poder trabajar a gusto, entramos, decidimos nuestra orden y listo. El servicio en la caja estuvo dentro de lo normal, amable y ágil. Mientras nuestras bebidas eran preparadas, aproveché para subir, supervisar el área y obvio, agarrar alguna mesa.


Y bueno, como esta bitácora no trata de mi vida o actividades en sí, sino de las experiencias gastronómicas de cualquier índole, iré directo al punto. Pues bien, las bebidas estuvieron bien, aunque tampoco para saltar de emoción. A ver, de un modo más sencillo: el café de Starbucks es un café más. Lo repito, sobrevalorado por el asunto de la marca. En las 3 cosas que pedimos: $64,00 pesos arg. Y no es una queja esto, uno paga lo que quiere y está dispuesto a pagar, no obstante cada vez que vayamos a un Starbucks sepamos que no estamos comprando un buen café sino una buena marca. Y sé que esto no es nuevo.

No he sido fanática de Starbucks nunca. En Ecuador no existe. Estando en Atlantic City no me picó el bichito por saborear ese café del que tanto hablan, y ahora viviendo en Buenos Aires, apenas he ido 3 veces. La idea general que tenía es que es un café caro aunque pagable, bueno, y de calidad en el servicio. No obstante, en esta ocasión, ya casi al final, subí al baño, parte importantísima de un lugar de comida, yo así lo creo. Y lo que encontré me hizo añicos la imagen:


Incluso había un cartelito sobre el inodoro que pedía por favor depositar la basura en el tacho de basura; un tacho inexistente, claro. Esto es algo que no perdono. Incluso el McDonalds puede darse el lujo de tener baños sucios, porque ya sabemos que los baños de esta cadena de comida rápida son como los baños públicos del mundo. En Buenos Aires, sobretodo los de calle Florida, ¿o no? ¿Pero Starbucks? Mmmm. Decepción. 

Postdata: He probado un muffin de arándanos mejor en la panadería San Camilo de Santiago de Chile.


N.G.

16/10/12

El Gato Negro


La semana pasada, los hambrientos estuvimos de invitados en un casamiento al medio día en plena mitad de Octubre, lo cual en Buenos Aires se traduce a un sol que empieza a calentar y un viento que no deja de soplar y dar frío. Luego de despedirnos de los amigos, así como estábamos, guapos y sobretodo hambrientos, era necesario hacer una parada en algún lugar de la extensa avenida Corrientes. Estábamos cerca del Obelisco, por ende cerca de un lugar que me maravilló desde la primera vez que fui el año pasado. Así que ahí estuvimos, en: El Gato Negro.

[Créditos: buenosaires.for91days.com]

[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]

Luego de caminar dos cuadras llegamos al restaurante. Eran apenas las 11am, así que entramos en el dilema que qué comer, algo que fungiera de desayuno pero que sirviera también como almuerzo…

La verdad es que nos pudo más el antojo, y por supuesto el habitual cálculo de qué conviene más, por menor valor o el mismo. Es por eso que nos decidimos por una picada chica, un vaso de exprimido de naranja y un té de vainilla y canela.

Y sin duda fue una buena decisión. La picada nos alcanzó para los dos perfectamente, tenía de todo un poco: aceitunas, palitos, chips de papa, maní, pan suave, pan tostado, jamón crudo, jamón cocido, salame, queso, dos brochetitas caprese y en deep delicioso. Repito, sin duda fue una buena decisión.

[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]

 
[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]


Primero llegaron el jugo y el té. Mientras esperábamos aprovechamos para hojear un libro del estante que el Gobierno de la ciudad ha colocado en varios lugares de comida. El libro: cuentos de Edgar Allan Poe.

Creo que más tardamos nosotros en decidir qué comer que la picada en llegar a nuestra mesa. Estuvo ahí, fresca llamativa y apetitosa, lista y completamente nuestra.

¿Cuánto necesitas para comer en El Gato Negro?

En cuanto a los precios, pues digamos de antemano que El Gato Negro es un lugar turísitco, por su ubicción y las curiosidades que ofrece, así que no es uno de los sitios más económicos; sin embargo, es accequible, sobretodo tomando en cuenta que es un restaurante acogedor, la atención es buena y rápida, los productos son frescos (importnate a la hora de manejar fiambre). Por ejemplo: un sandwich árabe de jamón y queso sale aprox. $22 pesos argentinos, uno de jamón crudo está por los $30 p.a., el jugo de naranja $22 p.a., el té (cantidad para dos tazas) $21 p.a. y la picada chica, con todo lo que lleva, $42 p.a. Y uno queda satisfecho de verdad.

Entonces, para visitar este lugar entre dos, necesitas un mínimo aproximado entre $70 - $80 p.a. (con propina).

¡Miau!

El Gato Negro es un lugar que te va a enamorar, por su estilo antiguo característico de la ciudad de Buenos Aires, la madera limpia y brillosa, el piso de rombos, las mesitas como para dos, la variedad de cafés, especias, frutos secos y frutas confitadas que si quieres podrás llevar al peso, los tarros de lata grandes, medianos y pequeños, negros, dorados o rojos, con el Gato Negro, sus escaleras al fondo pronunciadas como el olor a café que te recibirá cuando entres. Pero sobretodo te enamorará por la cantidad de gatos que verás, porque claro, si entras es porque seguro te gustan los gatos.

[Créditos: 06centralhostel.com]

[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]

[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]

[Créditos: elhambrientolucido.blogspot.com]

Curiosidad: El Gato Negro es parte de la lista de Bares Notables, de la ciudad de Buenos Aires. Fue fundado en 1926 por Victoriano López Robredo, español que pasó gran parte de su vida en Sri Lanka y quiso traer a su conocimiento de tés a esta ciudad.

El Gato Negro • Avenida Corrientes 1669, Buenos Aires, Capital Federal

N.G.

9/5/12

Para comer acompañado



[Fuente: website del Comer en compañía]

Comer en compañía, en buena compañía, es una de las cosas que más disfruto. Lo aprendí así en la mesa familiar desde la infancia, y ahora procuro practicarlo, aunque no siempre en casa.

Pese a que antes la comida no era un elemento clave en mi vida (porque literalmente no me gustaba comer y por ende no lo disfrutaba), hoy en día el momento de la comida es para mí un ritual que llevo a cabo con entera consciencia de lo que mastico, de lo que mi boca está sintiendo, de lo que mis dedos están sosteniendo o de lo que el tenedor está pinchando. Me falta más práctica eso sí. Porque creo que parte de esa consciencia es saber decidir el instante en que ya no requieres más comida, para evitar llenuras o empaches y por ende malos recuerdos de lo que en inicio te brindó placer y te alimentó.

Debo reconocer que suelo pasarme de la raya y ejercer la golosería, sobretodo si de dulces o pan se trata. Poco a poco supongo lo iré mesurando.

Ahora de lo que quiero hablar es de un sitio, que según escuché decir a la persona que nos atendió, lleva un par de años funcionando.

Comer en compañía

Lo bueno de los restaurantes, y en general de los sitios de comida en Buenos Aires, es que en la vitrina exterior siempre está el menú con los precios. Así es más fácil decidir si comer o no allí.

Caminábamos casi a las 11am ya con bastante hambre auque algo inseguros de que por esa zona halláramos un sitio de precios acordes al presupuesto de ese día. Ya acercándonos a Paseo Colón, nos llamó la atención “lo lindo” del sitio, que con una decoración hogareña, color verde y cuadritos, cuadros de flores y comida que a primera vista se veía fresquita, invitaba a pasar. Los precios eran accequibles, así que entramos.

[Fuente: website del Comer en compañía]

El lugar nos encantó. El trato por demás amable, y con mucha paciencia, que incluso se tomó la molestia de mostrarme el tamaño de las tacitas, jarros y vasos en los que podía pedir el cortado uruguayo. Lo malo fue que al inicio pedimos yogurt con frutas y muesli con muchas ganas pero lo único que tenían eran botellitas de Ser. Sin embargo, no fue razón suficiente para irnos, por lo que nos decidimos por los cortados, una integral de muzzarella y zapallo, empanada de cuatro quesos y empanada de atún. Junto con los cortaditos vinieron además 6 tostaditas semidulces y 2 minicuadritos de pastaflora. La cuenta: $48 pesos argentinos, es decir $44 + $2 de servicio a la mesa por cada uno (porque en realidad es más un sitio donde la gente pide para llevar, por eso hay 6 mesas pequeñas que además te agradecen compartir si fuera necesario).

[Fuente: website del Comer en compañía]

El tamaño de las empanadas estuvo perfecto y el sabor ni qué decir. Riquísimo todo. Y lo más importante, realmente hecho en el día, lo cual se siente al primer mordisco, difícil engañar.

La onda como ya dije es muy de hogar, campestre, folk, y eso. En cada mesa tienes una tijerita para los sobres de azúcar aunque eso es más decoración. La vajilla impecable, el sitio muy limpio, el mostrador de comida también. Además aficionados a las vacas, que son parte de la decoración, las hay de colores, flacas, gordas, realistas, en pinturas, etc. Contamos 21 en total.

En fin, Comer en compañía: altamente recomendado.


Comer en compañía • San Martín 951 • Capital Federal (Argentina) • http://www.comerencompania.com.ar/index.html


N.G.

22/11/11

Prolegómenos éticos para una razón diet-ética

[Aquí 4 de los 20. Para leerlos todos como corresponde a todo hambriento lúcido: Meditaciones sobre el gusto: vino, alimentación y cultura, de Matías Bruera. 1ra. Ed. Buenos Aires: Paidós, 2005]

La mitología del vino puede hacernos comprender, por otra parte, la ambigüedad de nuestra vida cotidiana. Porque es cierto que el vino es una sustancia hermosa y buena, pero no es menos cierto que su producción participa sólidamente del capitalismo francés, ya sea el de los bodegueros o el de los grandes colones argelinos que imponen al musulmán, que no tiene pan para comer, una cultura extraña en la mis tierra de la que se lo desposeído. Existen, de esta manera mitos muy simpáticos pero no tan inocentes. Y lo característico de nuestra alienación presente es que el vino, justamente, no pueda ser una sustancia totalmente feliz, salvo que uno, indebidamente, olvide que él, también, es producto de una expropiación.I. Así como no hay apetito colmado, no hay apetito sin falta. La alimentación del cuerpo es consustancial con la alimentación de la mente. Conocer y comer, palabra y comida son herederos de la misma estirpe: el hambre.

Roland Barthes

I. Así como no hay apetito colmado, no hay apetito sin falta. La alimentación del cuerpo es consustancial con la alimentación de la mente. Conocer y comer, palabra y comida son herederos de la misma estirpe: el hambre.

[...]

XIII. El exacerbado estímulo gourmandise se corresponde con nivel determinado de la relaciones humanas y de la configuración de las emociones. El mundo gourmet es un programa, una estética y una ética frente a la desprotección, el hambre y el reparto de alimentos. Y es también un suplemento cultural de la culpa, pues así como antepone lo individual a lo social, privilegia el parecer por sobre el ser, la apariencia por sobre la realidad, enmascarando, gracias a la primacía concedida a la forma, el interés otorgado a la función, y lleva a hacer lo que se hace como no se hiciera.

[...]

XVII. La “elección” alimentaria determina la constitución corporal de las diferentes clases sociales. Su nutrición –cultura convertida en natura- se expresa en dimensiones, volúmenes y formas, y hace del cuerpo –como le gusta decir a Bourdieu- la más irrecusable objetivación del gusto de la clase. Portador de signos, el cuerpo es también productor de signos. Acuña visiones del mundo contrapuestas que se expresan según el orden de la escala social: las clases populares en anatomías voluptuosas circunscriptas a la apreciación del alimento como condición del ser y la subsistencia, y las clases medias y altas privilegian la forma y el parecer –más digestivo y menos calórico-.

XVIII. El deseo alimentario se corresponde con un ideal estético. A todos se nos hace agua la boca, pero no por lo mismo. La comida, como la lengua, constituye una prueba cultural definitiva –entre y hacia el interior de la sociedades-: a la vez que identifica, establece indefectiblemente las diferencias. En definitiva, en el plano ideal la comida se identifica con el convite o la convivencia, aunque en el plano fáctico alimenta las diferencias de clase.

[...]"

13/9/11

Nota en Espaciogastronomico.com.ar


Recetas de éxito gastronómico: Nucha, pasión por la repostería

[Click en título para ir al artículo original]
Por Norka Guevara Sipión


En Buenos Aires, si por un rato nos detuviéramos a observar a la gente que en ese justo momento atraviesa la Av. del Libertador, y luego a los autos que reanudan la marcha… Si nos permitiéramos una pausa en mitad de tanta prisa… ¿Por qué no hacerlo con un café? ¿Con un blend tea, quizás, y un delicioso bizcocho? El ambiente ya lo tenemos: Nucha.
Siempre hay un lugar
Hace pocos días, la cadena de cafeterías Nucha inauguró su octava sucursal en una exclusiva zona de Belgrano conocida por su oferta gastronómica para paladares exigentes. Cada vez que abrimos una sucursal, decimos que no vamos a abrir ninguna más… La realidad es que siempre hay un nuevo espacio para Nucha en la ciudad, y puede ser que para el año que viene halla alguna novedad. Seguramente va haber más Nuchas, comenta entre risas, Hernán Rivas, encargado de Marketing de Nucha.
Un ambiente bien pensado, como para tomarse un descanso a cualquier hora, entre la calidez que brinda la combinación del blanco y la madera, la generosa iluminación y la música al interior. Aunque varias mesas al exterior se postulan como el sitio preferido ahora que la primavera regresa. Para compartir en pareja, con amigos o con la familia, porque es justo ésa una de sus mayores cualidades: en Nucha siempre hay un lugar para cada quien, y gracias a ello es una cafetería de tradición en la ciudad.
Su historia es bastante conocida. Lo que empezó siendo un pequeño negocio en un garaje, de pastel en pastel y con mucha dedicación fue transformándose en una de las cafeterías más top de Buenos Aires, cuyos referentes principales están en Francia y Estados Unidos. En el 2001 nació la primera sucursal, durante una época macroeconómica poco favorable, que sin embargo resultó la oportunidad perfecta para comenzar: Tal vez en las crisis uno se pone más creativo, pone mayor esfuerzo en su negocio como para sacarlo adelante y eso tuvo que ver con Nucha. Al principio cuando arrancó se utilizó mucho la creatividad, e igualmente se sigue usando en renovar día tras día su repostería, nos cuenta Hernán.
Creciendo con pasión
El crecimiento que ha tenido Nucha definitivamente es resultado del trabajo constante y orientado a puntos claves en el negocio gastronómico: el producto y el cliente.
Hoy en día cuentan con un laboratorio para crear nuevas recetas con materia prima de la mejor calidad. La misma Regina Vaena, precursora de Nucha, junto a Xavier, su hijo, y quienes conforman el equipo del laboratorio, son los encargados de dar el veredicto final a cada producto, porque todo empieza allí, cuidando que cada postre que luego comamos en la cafetería haya sido testeado. Y es que Nucha tiene una gran pasión: la repostería. Esto es fácil saborearlo de un bocado. Nucha ha trabajado toda su vida en repostería, fue su pasión, y eso se ve reflejado en cada producto, desde una media luna, que tal vez es lo más simple que podemos tener, hasta nuestra torta más elaborada (…) Si el producto no salió bien, no sale de la planta, comenta Hernán. Pero la familia Nucha tiene otra pasión: agasajar a sus clientes. ¿De qué manera? Primero con productos frescos y deliciosos, y claro, creando ambientes confortables, donde no estén todas las mesas bien juntitas y puedan realmente sentir el evento del té, y que se sientan cómodos, ya que para todo nucho, la hora del té es una celebración, del amor, de la amistad… Y se lo hace de lo mejor, con dulces elaborados de manera artesanal: cuadrados, muffins, alfajores, budines, tortas, entre otros, sin que falte además la línea light.
Cumpliendo sueños
Nucha quiere cumplir los deseos de muchos niños y niñas. Es por eso que junto con la Fundación Make a Wish lanzaron hace poco la Wish Card. De modo que, en cualquiera de las sucursales, cada vez que un cliente pague presentando esta tarjeta, Nucha dona el 15% del ticket a la fundación. Además, el primer martes de cada mes, en las sucursales Patio Bullrich, Lafinur y Salguero, se festeja el Wish Day y la donación por cada ticket es del 50%.
Nucha siempre estuvo ligada a la responsabilidad social, pero de una manera más casera, más anónima, a través de Xavier (…) pero ya había sido una inquietud desde hace mucho tiempo, colaborar más… Lo que se está haciendo es aprovechar la estructura de Nucha para poder cumplir los deseos de niños y niñas de la fundación, dice Rivas.
La estrategia de Marketing
Nuestra gran acción de marketing es nuestro producto, nos dice Hernán. Esto en referencia a que la comunicación de Nucha está basada mayormente en el boca a boca, gracias a la calidad y tradición. Entonces, el presupuesto y energía están destinados al producto y lo que ello implique, como vigilar los tiempos de consumo y tratar el excedente. Pero las nuevas tecnologías exigen innovarse, es por eso que actualmente mantienen un contacto cercano y prácticamente a diario a través de las redes sociales Facebook y Twitter, compartiendo sorteos y noticias.
Más que ser solo una cafetería, hoy por hoy se trata de generar amistades. No obstante, para quines empiezan a incursionar en el negocio gastronómico, Hernán recomienda no descuidar lo principal, el producto: A veces, en la gastronomía, por abaratar costos, por tener mayores márgenes, las materias primas que se les pone a los productos no son las mejores, a veces pasa también que la vida útil de un producto se la estira uno o dos días más… Recomendaría no hacerlo. Esto sin duda nos habla de un marketing gastronómico en movimiento, que siempre está pensando en el plus que el cliente espera, pero que no debe perder de vista su oferta principal.
Todo ello demuestra que la experiencia no es casualidad. Nucha acaba de cumplir diez años de su primera sucursal, y seguramente continuarán sumando. En otras palabras, seguiremos teniendo más Nuchas en la ciudad.
DatosLa nueva sucursal de Nucha está ubicada en Sucre 664, Bajo Belgrano, C.A.B.A.

Nota en Espaciogastronomico.com.ar


Causas y efectos: La gastronomía de Perú en Buenos Aires

[Click en título para ir al artículo original]
Por Norka Guevara Sipión
Situado en el punto de encuentro de numerosas nacionalidades y culturas, por tradición, el porteño ha probado sabores europeos, asiáticos o aquellos provenientes de medio oriente, pero con poca frecuencia se ha encontrado, por ejemplo, con un auténtico Ceviche. Sin embargo, algo curioso ha venido sucediendo desde hace unos 15 años en Buenos Aires en relación a las gastronomías de países más cercanos. Aunque, claro, si observamos con más atención, esto no resultaría tan curioso sino al contrario, es uno de los gratos resultados de un movimiento inmigratorio que empezó hace ya más de una década y que, como todo proceso, ahora nos permite ver sus efectos. Y por qué no: probar sus sabores.
Tradición culinaria y peruanidad
Hoy en día podemos también hablar de un movimiento gastronómico latinoamericano, joven aún y muy prometedor. Esta cocina ha logrado despertar el apetito de la ciudad, con aromas y sabores originarios de las montañas andinas, de las costas del Pacífico o de la Amazonía. Y entre sus grandes embajadores está el Perú, que ha traído en su equipaje de riqueza cultural su extensa tradición gastronómica, producto de la diversidad geográfica, de la influencia de numerosas culturas de otros continentes y de su ineludible raíz milenaria, que además ha ido reinventándose y acogiendo nuevas técnicas e ingredientes. Esto hace de la gastronomía peruana una de las más reconocidas del mundo, ofreciéndonos más de 400 platos típicos. ¡Un real y placentero desafío!
En 2011 en particular, Perú celebró también el Bicentenario con un mes de Julio dedicado a la peruanidad, que entre otras cosas es precisamente eso, su tradición culinaria: elemento que para el Perú ha resultado fundamental porque eso nos une a todos… nos vemos reconocidos alrededor de un Ceviche, o de una Causa, o de un Ají de gallina, todos nos sentimos identificados, como expresa Carlos Amézaga, Cónsul General Adscrito de Perú en Buenos Aires, en exclusiva para EspacioGastronómico.com.ar. Yo me siento orgulloso de ser peruano (…) por toda la cultura que nos ha dado esta tierra. El peruano es gente de bien, nos cuenta Elvis Aguirre, propietario del restaurante Mochica, quien lleva 11 años en la ciudad y durante ese tiempo ha visto surgir de a poco la variada y amplia oferta gastronómica peruana en la ciudad, cuyo epicentro ha sido el sector del Abasto, cerca del shopping.

Y es que el tema de la cocina que nace en lugares tan fríos como Arequipa, tan costeños como Trujillo o Chiclayo, o exuberantes y tropicales como la selva misma, se ha convertido en parte esencial de la campaña de marca país que Perú sostiene y proyecta hacia el resto del mundo, con el firme objetivo de llegar a cada vez más capitales, con workshops y demás eventos gastronómicos. Queremos, pues, también que el Ceviche, la Papa rellena o la Causa sean elementos de reconocimiento de la gastronomía peruana a nivel mundial (Amézaga). Y Buenos Aires es sin lugar a duda una excelente muestra de esto, donde los comensales peruanos, locales y extranjeros, así como van a comer italiano, asado, también deciden ir a comer peruano y tienen una gran variedad de donde escoger (Amézaga). Además, ocurre algo singular respecto a las escuelas locales de gastronomía, y es que muchos chefs peruanos jóvenes llegan a tecnificarse, pero al mismo tiempo ellos traen más conocimientos, lo cual se refleja –en beneficio para quienes disfrutamos la buena comida- en una renovada oferta, con cartas de restaurantes y hoteles que cuentan ahora con ese touch de Perú que tanto nos gusta.


Mochica: cultura y alta cocina
Tratando de dar de comer a nuestros connacionales, nuestra comida se ha ido imponiendo (…) y los restaurantes han pasado a ser de muy alta cocina, de hecho ya tenemos acá dos o tres del mejor nivel, refiere Amézaga, lo cual ha sido primordial en el éxito de esta gastronomía, sostenido por un par de aspectos fundamentales: primero, la gran comunidad peruana en Buenos Aires y el GBA, principal cliente y personal laboral de estos restaurantes, y por ende, la necesidad de fortalecer el sentimiento de identidad y la cercanía con el origen, ambos alimentos de una peruanidad que nos invita a conocer no solo sus sabores sino también su cultura.
Entonces que no nos sorprenda que actualmente halla aproximadamente 150 restaurantes de comida peruana, situados en zonas como Abasto, Palermo, Belgrano, San Cristóbal, San Telmo, Barrio Norte, Vicente López, entre otras, con menús tradicionales y otros que tienden más a la fusión y alta cocina. Mochica es precisamente un ejemplo de lo segundo, y con apenas 3 años de servicio se ha convertido en lugar obligatorio si de comida peruana se trata.
Igual que la cultura precolombina que le da su nombre, Mochica se ha movido con espíritu precursor, pero además es en pocas palabras: un gran acierto logrado en familia. Decidieron abrir las puertas apostándole a un restaurante en donde brindáramos un servicio distinto a los demás, nos dice Aguirre, originario de Trujillo, costa norte de Perú.
Pues yo, que de comida hablo porque he aprendido a disfrutarla, puedo decir que en Mochica no sólo se come: Se viaja a Perú. A través de sus sabores y aromas, de las paredes, huacos cerámicos y demás elementos que evocan la cultura Mochica, de las fotografías que retratan Machu Picchu, y claro, de su gente misma, provenientes de varias partes del país, este restaurante nos lleva a conocer un poco más de un gran amigo llamado Perú.
Segura estoy de algo: ahora, comer un Ceviche, un Tiradito, o quizás una Causa, definitivamente conllevará efectos gratos y placenteros, y a su vez hará de nuestro sentido del gusto, el sentido más ambicioso que tengamos. ¡Siempre deseará probar más!
Datos
El restaurante Mochica está ubicado en Agüero 520, C.A.B.A.
4866-2200 • info@restaurantmochica.com.ar

31/7/11

Se busca: el helado perfecto

Buenos Aires: tour Modena, Un’Altra Volta, Perssico, Freddo, Nicolo…

En Diciembre (2010), que al parecer para mí es un mes de búsqueda. Esta vez estuve buscando el helado perfecto. Y como aliados tuve a mi compañera de departamento y a un amigo amante de los helados.
Todo empezó, si mi memoria heladística no falla, una noche a las 11 cuando brotó –una vez más- el antojo ya habitual de dulce. A esa hora, un día entre semana, con la mínima intención de salir, lo mejor es buscar en los imantados de la heladera, y allí estaba la solución: Modena.


En mi opinión es una heladería sencilla, sin mayor estética visual, pero con sabores de helados que convencen. Aunque no enloquecen. Yo suelo preferir el de limón y el dulce de leche, así que allí estuvieron presentes, más algo de vainilla y chocolate. Buenos para un inicio. Además los precios se encuentran dentro de la media. Sin embaego, sin Modena creo que podría sobrevivir en Buenos Aires. Volví un par de veces más, acompañada del otro ice cream fan y lo mismo, placer satisfecho pero sin mayor alucinación que la que un helado promedio puede otorgar.

Según sé, lleva 40 años en el mercado, por ende es parte ya de una tradición. Y es que en Buenos Aires, atravesada por un rica tradición italiana, abundan las preparaciones artesanales, entre esas los helados. ¡Qué fortuna!

Paraguay 5288, Palermo • Capital Federal (más sucursales en la ciudad) • www.heladeriamodena.com/



Siguiendo con la búsqueda, llegamos a Un’Altra Volta. A la vida no se le puede pedir más si en tus manos tienes aunque sea un 1Kg. de helados de esta heladería. Su oferta de helados es una fantasía, aunque los precios altos por lo general hacen que uno caiga de nuevo a la realidad y opte por un modesto ¼Kg. que seguro dejará con ganas de más. Irnos sin probar jamás. Esta vez me parece que preferí algo con chocolates, y quien me acompañaba se decidió por los dulces de leche, pero tengo honestamente algo difuso el recuerdo de la visita a UAVolta. No dejo de recomendarla, pero eso sí, asegúrese de llevar suficiente dinero porque querrá más que un cuartito.

Echeverría 2302, esquina • Capital Federal (más sucursales en la ciudad) • www.unaltravolta.com.ar/


Lejos de hallar el sabor perfecto, continuanos con una de las heladerías que más me han gustado en esta ciudad, no solo por su oferta de helados sino por su imagen, que proyecta calidez, juventud, frescura, que además se nota haber sido hecha con criterio de diseño y decoración, todo bien pensado, incluso desde los recipientes en los que sirven el producto. En Perssico me enamoré.

Y tal vez por ello sea que recuerdo mejor los sabores que probamos allí. Como era habitual ya para ese momento, mi acompañente heladísitico preguntó por el tan misterioso sabor de Lemon pie, que para mal de males ya no lo elaboran allí, y más bien nos dieron algo similar, que recuerdo era Limón con galleta. Mmmm, aceptable, pero un lemon pie ES un lemon pie, así que según veo la búsqueda deberá continuar. Dado que en cada exploración, lo fijo era un ¼ para cada uno, y dado que cada cuarto se compone de dos sabores, los tres sabores adicionales fueron: Chocolate Bacciola (crema de avellanas al chocolate), Dulce de leche casero con brwonie y Frutilla granizada. Debo confesar que aunque se trataba de una despedida (yo viajaría en pocos días) fue una experiencia de placer como pocos. Yo al helado Perssico no le pido más porque parece tenerlo todo, incluso su carta de helados es bastante amplia, contando con los sabores para celiacos y los preparados con soja. Definitivamente a esta heladería yo vuelvo. Y si su eslogan dice que son más que helados, yo le creo.

Salguero y Cabello, esquina (Palermo) • Capital Federal • www.persicco.com/



A propósito debo decir que en realidad la búsqueda inició cuando llegué a Buenos Aires el año pasado en abril (2010), pues viví a pocos pasos de un Freddo pequeño pero encantador (frente al cementerio de Recoleta) y me propuse probar cada vez un chocolate diferente. Empecé con el Chocolate suizo y lo que mejor puedo decir al respecto es: Uhhhmmmmmmm… (con ojos cerrados). Y sistemáticamente fueron desfilando el Ch. Italiano, Freddo, Blanco, con Almendras, Mousse de Chocolate, Clásico. Luego vinieron los Dulces de Leche: con Almendras, Brownie, Tentación… Pero además, ¿quién no ha probado el Banana Split o Frutos de Bosque? Freddo es una marca que también me gusta en su aspecto visual, considero que está bien pensada y cuida mucho los detalles de imagen, además de que hace perfecta dupla con la cafetería Aroma, que pertenece a la misma empresa, y que por cierto no está nada mal. Los precios son razonables, bastante.

Junín y Guido, esquina (o Junín y Pte. Quintana, Recoleta • Capital Federal (más sucursales en la ciudad) • www.freddo.com/



Por último mencionaré unos helados desconocidos, o al menos conocidos solo para quienes vivimos cerca: Nicolo. Son para bolsillos con tendencia más bien modesta, pero eso no significa que su calidad no sea buena. Es más, para iniciarse en el tema de los helados no viene mal. Pero para tener una mejor idea de los precios: lo que pago aprox. por un ¼ en cualquiera de las anteriores, en Nicolo me sirve para llevarme 1Kg. enterito y bien despachado. ¿Qué tal? Pues, digamos que su oferta de sabores no es tan extensa como las otras, sin embargo se deja, y como dije ya, vale para empezar.

Estados Unidos y Virrey Cevallos, esquina • Capital Federal

Yo, como toda una hambrienta lúcida, sigo buscando el helado perfecto. A este punto, creo que podría titularme de Licenciada en Helados, sin embargo apelo al Doctorado. Además, doy crédito a este ejercicio la inserción en mi vocabulario del término “bocha”, que hasta no probar una bochita de helados no sabía qué significa.

Buenos Aires cuenta con heladerías para volverse loco, o al menos experto en helados. Seguiré en la búsqueda, que el tour no acabe.

[Imágenes: tomadas de los sitios web de las heladerías]

N.G.